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«TENEMOS CUATRO NARCOCANDIDATOS PRESIDENCIALES»

Antezana participó como ponente en la Conferencia de prensa "Absolución para los procesados del caso Ayacucho"
Foto: Sergio Rodriguez

Entrevista a Jaime Antezana: “El narcotráfico sigue mandando y es la principal industria del crimen organizado en el Perú”

 

En una entrevista, Jaime Antezana desarrolló un análisis sobre el avance de las economías criminales en el Perú y su presunta vinculación con la política nacional. Durante la conversación, fue consultado por sus declaraciones respecto a la existencia de “cuatro narcocandidatos presidenciales”.

Ante ello, respondió:

“No lo voy a decir obviamente con nombre y apellido porque si no estaría peor que Fernando Oliveira en estos momentos, pero sí lo voy a decir en los términos en que yo puedo hacerlo y que yo creo que la gente se va a dar cuenta, va a ser muy fácil identificarlos”.

Explicó que el contexto actual está marcado por el crecimiento de economías ilegales

“Estamos en un momento en el que cuatro economías criminales de las 13 están en auge. Me refiero al oro ilegal, no al artesanal pequeño, sino a la minería ilegal de cuello y corbata. Dos, narcotráfico, corrupción y extorsión. Esas son las cuatro economías, quizás podríamos incluir la trata de personas también, pero están en auge”.

Sobre la percepción de que la minería ilegal domina el escenario, precisó:

“Entonces mucha gente cree que porque el oro ilegal se estimó en 12.000 millones de dólares, lo que movía el año 2025, creía entonces que la minería ilegal mandaba en el Perú, era el que iba a poner a los candidatos, era el que iba a ser prácticamente el factótum de la campaña electoral. Se equivocan porque el narcotráfico tiene un peso histórico en el Perú”.

En ese sentido, desarrolló el origen y evolución del narcotráfico en el país:

“Arranca en los años 20 del siglo XX y estamos en los años 20 del siglo XXI. Es decir, tenemos el centenario del narcotráfico, con su periodo de surgimiento desde la década del 20 hasta el 50. Lo más saltante fue ahí el surgimiento de un pequeño cártel peruano que lo lideró un narco, Eduardo Valares”.

“Luego vamos a tener el periodo de ascenso del narcotráfico, que es 60 y 70, dos décadas de ascenso del narcotráfico en el Perú. Crecimiento de la coca, crecimiento de la producción de pasta base. Todavía no llegaban los carteles mexicanos, pero la droga iba también a los colombianos. Ahí el Perú llega más o menos a tener alrededor de unas 50.000 hectáreas”.

Añadió que desde ese momento el narcotráfico se vinculó a distintos ámbitos:

“Desde ahí el narcotráfico ya estaba vinculado a la política, estaba vinculado a la economía. Todos lavan su dinero en negocios, también en bienes inmuebles, también obviamente en camionetas y otros lujos”.

“Entonces el narcotráfico empieza a generar una narcoeconomía, un narcoempresariado y también va a tener presencia en la política”.

Al referirse a la influencia en el poder político, sostuvo:

“A medida que el grosor de la billetera del narco crece, su presencia en la alta política se hizo presente. Llegaron a tener ministros a su servicio, asesores de ministros, jefes de policía, fiscales, jueces”.

Asimismo, mencionó hechos históricos para ilustrar esa relación:

“En el tramo final de los 70, en la era del gobierno de Morales Bermúdez, hubo un intercambio de detenidos norteamericanos con el hijo del hombre fuerte del gobierno. Hubo un canje porque el hijo del presidente había sido cogido en una embarcación con droga. Al caer entonces se abre una negociación. Muy bien, intercambiamos mi hijo por los cinco o seis que habían estado detenidos en el Perú. A ese nivel estaba ya en finales de la década del 70”.

Sobre la década de 1980, indicó:

“En los 80, los dos partidos que compitieron, Acción Popular y el APRA, eran financiados por narcotraficantes importantes de la época. Pusieron toda su plata para tener protección política”.

Respecto a décadas posteriores, señaló:

“Entonces, a estas alturas, en este siglo, a través de Fuerza Popular primero, intentaron volver a convertir al Perú en el narcoestado que se había logrado edificar en la década de los 90”.

“Fue un narcoestado, un tipo de narcoestado donde no gobierna un narco, pero el segundo hombre del gobierno es el representante más importante que tenía el cártel de Medellín dentro del gobierno”.

Añadió además:

“Lo que va a pasar en este siglo es que el narco no va a salir de la esfera de poder”.

Sobre el vínculo entre economías ilegales, explicó:

“La minería ilegal es la forma de lavar el narcotráfico, la plata del narcotráfico”.

También detalló cómo estas actividades se diversifican:

“Los narcos han estado históricamente en la pesca, luego pasaron a la agroexportación, y después fueron pasando al oro. Desde el año 2009 los narcos empiezan a lavar su dinero en el oro, una forma además de ganar por lavar y por vender oro”.

Al referirse a la coyuntura política reciente, sostuvo:

“Lo que muchos hablan de pacto mafioso, en realidad es un pacto narcomafioso, porque el narcotráfico es la principal economía que manda”.

En cuanto a los perfiles de los denominados “narcocandidatos”, describió:

“Uno es el clan plata como cancha. Es una organización, una mega estructura criminal que proviene de la cocaína. No viene de ellos directamente, sino de la primera generación, el tronco, en la década del 60, cuando se inicia el tráfico de drogas por la ruta fluvial desde Juanjui hasta la triple frontera”.

“El segundo es los gángsters de la política. Vienen también de la droga, pero hay una diferencia de que el hombre fuerte empieza a mover la merca del Alto Huallaga, de Tocache. Está ubicado en el Alto Huallaga y es bendecido por el Servicio de Inteligencia Nacional de los 90”.

“El tercer narcocandidato presidencial es novedoso. Lo llamo los gángsters del grupo Acres, producto de la revelación del escándalo de los Panama Papers y de las empresas offshore”.

“El cuarto está en Avanza País. El asunto está en su papel como general en la región militar de Piura. Un policía descubre que el acopio se hacía en el casino militar de Piura y que era el general quien acopiaba drogas para un cártel mexicano”.

También aclaró:

“No hay algún candidato presidencial que encarne directamente a la minería ilegal del oro. En cambio, sí hay del narcotráfico”.

Sobre la magnitud del fenómeno, enfatizó:

“¿Quién sigue siendo la principal industria del crimen organizado en Perú? Es el narcotráfico. Sigue mandando, sigue siendo más importante”.

En la parte final, se refirió al incremento de la violencia:

“No necesitan crear grupos especiales. En el Perú, desde que aparece el narcotráfico aquí, hay sicarios, hay lo que se llama sicariato”.

“La industria del sicariato también crece, porque hay más necesidad de ellos, a medida que las economías criminales van floreciendo”.

Y añadió:

“Los homicidios están vinculados a la corrupción, al oro ilegal, a la trata de personas, al tráfico de terrenos, a la deforestación y madera ilegal. Todas las economías criminales matan”.

Finalmente, concluyó:

“El narcotráfico no deja recibos, no deja videos, no deja contratos. Está fuera de los radares, fuera del sistema de control. Por eso es tan difícil de probar, porque no deja huellas como la corrupción”.

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