Sillas y mobiliario rotos, pizarras inservibles, aulas al borde del colapso y, lo más grave, sin agua ni desagüe. Esta es la realidad que enfrentan nuestros niños y jóvenes.
Cuando conversamos con el gobernador regional Ciro Castillo, nos anunció con júbilo que 10 instituciones educativas más están en la misma situación.
¿Cómo es posible que, después de más de dos años de gestión, sigamos así?
La desesperación ha llegado al límite: padres de familia amenazan con incendiar el colegio y realizar una gran marcha si no se toman medidas inmediatas.








