Mientras los pacientes claman por medicamentos, la premier Denisse Miralles asegura que la salida es por «temas personales» y no por la crisis sanitaria.

En un momento crítico para el sector salud, el Poder Ejecutivo oficializó la salida de Luis Quiroz Avilés del Ministerio de Salud (MINSA). La renuncia se produce en medio de crecientes denuncias de colectivos civiles y pacientes diabéticos sobre un desabastecimiento crítico de insulina en diversos centros hospitalarios del país.
Ante los cuestionamientos, la presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, salió al frente para intentar calmar las aguas. La premier fue enfática al señalar que la dimisión de Quiroz responde estrictamente a «motivos personales» y descartó que tenga relación con la falta de stock de fármacos esenciales.
«La salida del ministro no tiene vinculación con el tema de la insulina. Se trata de una decisión personal que respetamos», declaró Miralles, quien además sostuvo que el problema reportado en los hospitales no es de carencia absoluta, sino de «nudos en la cadena de redistribución» que ya estarían siendo atendidos.
Sin embargo, para diversos analistas políticos, el movimiento busca blindar al gabinete frente al próximo voto de investidura en el Congreso. La crisis sanitaria, sumada a cuestionamientos sobre presuntas irregularidades en contrataciones del sector, habían desgastado la imagen de Quiroz en tiempo récord.
Tras la firma de la resolución, el doctor Juan Carlos Velasco Guerrero asumió el cargo con el reto inmediato de normalizar el flujo de suministros médicos y recuperar la confianza de los pacientes que hoy ven su vida en riesgo por la falta de tratamiento.









